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Ana y Pedro: Una boda de altura en La Mancha conquense.

Actualizado: 4 ene



Se conocen de toda la vida, como ella misma me cuenta "vivimos en calles paralelas en Madrid y nuestras familias se conocían de siempre". Pero donde se fraguó realmente su amor, fue año tras año al inicio de la temporada estival, cuando coincidían en la piscina de la urbanización de Pedro, antes de irse con sus respectivas familias de vacaciones. Ana reconoce "a mi se me caía literalmente la baba al verle. Es 5 años mayor y cuando yo tenía 14 y él 18 le decía a mi madre ¡ay mamá, que guapo es Pedro, el chico más guapo del mundo! y ella siempre me decía que aún era muy pequeña y el muy mayor. No fue hasta 5 años después, cuando yo tenía ya 18, que un día de junio en la piscina se me acercó para darme la enhorabuena por haber entrado en la facultad de medicina. Desde entonces no nos hemos separado y ya han pasado 10 años."



La pedida de matrimonio fue el 26 de Junio de 202o (el día del cumpleaños de Ana) mientras desayunaban en su casa, por lo que fue toda una sorpresa para ella. El 2020 y este comienzo del 2021 han sido años muy duros para todos, pero especialmente para Ana y todas aquellas personas que han estado al pie del cañón en esta Pandemia. "...el trabajo en el hospital ha sido muy muy difícil; por ello, Además de para celebrar nuestro matrimonio y nuestro amor, la boda era el mayor regalo que Pedro me podía hacer". La emoción y la ilusión por celebrar con todos sus seres queridos después de un año complicado, fue el mayor revulsivo de la pareja.


"Por todo esto, los preparativos han sido complicados, cambios de hora, amoldar listas de invitados, el trabajo y el tema familiar pero intentamos que nada nos quitase la ilusión para que todo lo que organizamos con tanto esfuerzo saliese perfecto. Y así fue."


Pablo Cerdán se encargó de dejarla bellísima para la ocasión, con un maquillaje que potenciaba su mirada y un semirecogido con ondas, muy natural.


Para la elección de su vestido de novia y otro posterior para la fiesta Ana, confío en un gran diseñador con el que le une un vínculo muy especial; "mi amigo Jorge de Redondo Brand fue el encargado", que además de ingenio y saber hacer entre patrones y tejidos, la conoce a la perfección "somos amigos desde el colegio y a ambos nos hacía muchísima ilusión crear los vestidos de mis sueños. Sin duda, su maravilloso equipo lo consiguió y volvería a elegirlos ahora y siempre; cuanto más veo sus diseños más me gustan".


El primer vestido con silueta en columna, confeccionado en crepe de seda, con escote cuadrado y manga larga. Se remataba con una preciosa y vaporosa capa de organza de seda con lazadas en los hombros.



En cuanto a los complementos, eligió unos pendientes de su bisabuela con gran calado sentimental "Desde hace años tenía claro que me casaría con esos pendientes al igual que mi abuela y mi madre". Además, en el ramo, llevaba una medalla tanto de la virgen de su pueblo como de la patrona de su colegio, regalo de sus amigos de estudios "me hizo muchísima ilusión". Para rematar el look nupcial escogió una sandalias blancas de Salo Madrid.


Se casaron el pasado 19 de junio de 2021 en La Alberca de Záncara (Cuenca), el pueblo familiar de la novia. La ceremonia tuvo lugar en la espectacular iglesia gótico-renacentista del S.XV de Nuestra Señora de la Asunción del municipio. En palabras de Ana: "La iglesia más bonita del mundo, teníamos claro que la boda sería allí".



De la decoración floral se encargó Floristería Eva, una buena amiga de la familia. Realizó dos guirnaldas de flores en la entrada de paniculata, olivo y eucalipto para realzar el arco de la puerta y unos pasilleros de paniculata en el interior de la iglesia.



La celebración fue en Villarobledo, en la finca El Jardín las Adelfas. "Los dos lo teníamos claro: un sitio en la naturaleza, al aire libre, con zonas cubiertas y que transmitiese la alegría que queríamos que fuese esencia de la boda, y así fue. Lo encontré muy cerca de mi pueblo y fue amor a primera vista. No necesité ver ningún sitio más."



Ana y Pedro querían que el cóctel fuese muy ameno ya que todos deseaban que llegase su día para celebrar y disfrutar juntos. Qué mejor que bailar sin parar con Mahareta, un grupo de jóvenes sevillanos que amenizó todo el aperitivo. "Son geniales y súper divertidos".




"El espacio la verdad es que necesitaba poca decoración, pero decoramos todo el techo de la carpa con luces y guirnaldas de olivo, eucalipto y falsa pimienta y elegimos olivos como centros de mesa."


Además, los meseros fueron pintados en acuarela por su amiga Cris y la misma novia.



Para la comida y la fiesta disfrutaron al ritmo de Joao Ribeiro, el Dj preferido de Pedro. "Él tenía claro que si o si tenía que estar y no defraudó, es el mejor, consiguió que la gente no parase de bailar hasta el final."



El segundo vestido también de Redondo Brand fue un diseño similar al anterior en cuanto a la silueta, con un escote cruzado espectacular que consistía en un volante de tafetán y lentejuelas. Más liviano para permitirle bailar hasta el fin de fiesta.


Ana asegura "Sin duda los vestidos transmitían sencillez y elegancia, sin ir disfrazada y reflejando en todo momento mi esencia, eran muy YO".


Todas las fotografías de esta boda fueron tomadas por el magnífico equipo de Click 10.


Gracias Ana y Pedro por permitirme contar vuestra historia. Os deseo lo mejor, que seáis igual de felices siempre.


Laura.


Proveedores:

Fotos: @click10fotografia

Espacio: @jardin_las_adelfas_bodas

Flores: @floristeriaeva

Vestidos: @redondobrand

Zapatos: @salo_ madrid

Maquillaje y peluquería: @pablocerdan

Chaqué: @oldjeffrey

Grupo: @mahareta1

Dj: @joaoribeiro




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