¡Enhorabuena! ya habéis dado el paso más importante, habéis decidido casaros, y ahora hay que empezar a pensar en los preparativos de la boda. Estoy segura de que desde este momento serán muchas las dudas y las preguntas que os rondarán la mente. La más importante es quizás ¿por dónde empiezo?


Los 3 pasos básicos y más importantes son:


- La elección de la fecha, escogerla puede ser lo más simple del mundo para algunas parejas, o todo un trance para otras. Será imprescindible puesto que a raíz de ésta se desarrollará todo el evento, y comenzará la cuenta atrás para empezar con todos los preparativos. Es importante tener en cuenta muchas cosas; festividades, climatología, luz, y ver si esto encaja en vuestro ideal de boda.


- Analizar el presupuesto, sentaros a hablar y pensad bien cuanto queréis destinar a vuestro día B. Repartidlo por partidas y priorizar ideas. Es esencial para tener claras cuáles serán las partes de la celebración en las que queréis hacer más hincapié: cuidar a los invitados, la música, la decoración, la ceremonia... La elegida (pueden ser varias), será en la que se deba invertir una parte más importante del dinero ¡¡pero cuidado!! siempre teniendo en cuenta que aún quedan otras muchas cosas de la boda por cerrar, y debe haber presupuesto para todo. No os dejéis llevar por la emoción.


- El número de invitados, de él depende el lugar en el que se van a celebrar la ceremonia y el banquete, ya que hay que elegir espacios con aforo suficiente para todos ellos.


Escoger a proveedores que os den buen feeling, que sean profesionales y os transmitan la confianza necesaria para delegar en ellos. Es fundamental para tener la tranquilidad de que todo va a salir bien. Una boda es una montaña rusa de emociones, y es importante tener al lado a personas empáticas que sean resolutivas y tengan un trato exquisito con todos, pero especialmente con vosotros: los novios.



Cada uno de los profesionales de una boda tiene sus tareas específicas, a las que están habituados y de las que son referentes, sobrecargarles con trabajo extra que no les corresponde impide que desarrollen bien su función, y por lo tanto que no puedan dar el 100%.


Todo esto puede pareceros un quebradero de cabeza, lo sé, ya que hay una lista interminable de tareas por hacer, cosas que decidir, proveedores que visitar…, pero si no disponéis del tiempo suficiente o si os abruman estas responsabilidades, podéis contar con la ayuda de una Wedding Planner, ella hará que este periodo no suponga una carga para vosotros, y que en vuestro gran día todo salga perfecto.



Algo fundamental para conseguir el mayor éxito, es hacer equipo e implicarse al máximo como pareja. Compartir cada segundo, cada decisión, y tener claro que va a ser un día especial para ambos, por lo que debéis estar a gusto con cada uno de los momentos que vayan a tener cabida en vuestro día. Vuestra Wedding Planner será la mayor aliada para haceros disfrutar del proceso y no llegar al día de la boda agotados. Conocemos el sector y podemos sumar para que vuestro día sea tal y como lo habéis soñado.


Espero haberos sido de ayuda.

Laura.










En estos tiempos que corren hemos valorado más que nunca la unidad familiar. Pasar tiempo juntos, celebrar, compartir y generar recuerdos en casa con nuestros seres queridos nos ha ayudado a darnos cuenta que muchas veces pasamos por alto hacer más hincapié en lo cotidiano. Por ello siento que este evento del que vengo a hablaros hoy es tan especial.


Fotografía Lorena San José

La pedida de mano es una tradición que se remonta a la época romana, cuando el novio solicitaba al padre el "manus" de su hija para poder casarse con ella y formar así una familia. Que éste aceptase o no, dependía entre otras cosas de la posición social y los bienes materiales de los que dispusiera el pretendiente. Si la solicitud era aceptada, el poder que tenía el padre sobre la autoridad de su hija se le concedía al hombre y desde ese momento la pareja pasaban a ser esponsales (prometidos). El enlace era costeado por los padres de la novia y se entendía como una despedida, puesto que desde ese momento formaba parte de la familia del esposo.


A día de hoy, ésta celebración se realiza después de que el novio le haya pedido matrimonio a su novia. Es un acto familiar en el que se anuncia el compromiso de manera oficial y conjunta. Los invitados son los padres y hermanos de los novios, también se pueden unir los abuelos de ambos, se trata de compartir un día con las personas más importantes en la vida de los futuros contrayentes y que éstos se conozcan entre sí. La fecha se establece entre los 6 a 3 meses antes de la boda.


Fotografía de Lorena San José

Se suele realizar en la casa de los padres de la prometida, siendo la opción más tradicional y es algo que variará dependiendo de cada caso. Otras opciones pueden ser alquilar un salón reservado en un restaurante u hotel que os guste, celebrarlo en la casa de campo de algún amigo o familiar, un club o incluso en una bodega para aprovechar la ocasión y hacer la cata del vino que se degustará el día del enlace.


Este evento es un preámbulo de uno de los días más felices que compartiréis juntos. Se debe elaborar un buen discurso por parte de la pareja para sorprender a los presentes y hacer que el evento cobre el significado que requiere. Se trata de ensalzar su amor y a su vez hacer sentir especiales a sus familiares, para pasar una velada agradable. El novio le debe pedir la mano de la novia de una forma original, elaborada y bonita, con la tranquilidad que da saber que no habrá un no por respuesta. Además los padres de ambos, podrán ofrecer sendos brindis por la felicidad y prosperidad del matrimonio de la pareja.


Fotografía de Bodegas Matúe

La etiqueta ha de ser formal, los novios deben destacar, un vestido elegante de cóctel para ella y traje oscuro para él, es lo más acertado. El resto de los invitados se adecuarán a las pautas de dress code que los novios indiquen. El menú variará en función de vuestros gustos pero suele constar diferentes entrantes y 3 platos: primero, segundo y postre. Lo determinará sobre todo, la hora elegida para hacer dicha celebración, si se trata de una cena ésta puede ser más ligera y sería suficiente con unos entremeses, un principal y un postre. Mi consejo es que siempre contéis con la ayuda de un catering, ya que así, podréis disfrutar mejor del momento.


Fotografía de Lorena San José

Este día se intercambian dos regalos: una joya por parte de la familia de él a la futura esposa y un reloj o gemelos al esposo por parte de la familia de ella. Dichos obsequios suelen lucirse el día de la boda.


Además es tradición que la futura esposa reciba flores en su casa el día de antes de la pedida, tanto del novio como de sus amigos y familiares más queridos. El ramo del prometido ha de ser el más especial, es costumbre que esté compuesto de rosas blancas debido a su significado y elegancia, pero cualquier guiño a sus gustos siempre será la elección perfecta.



Fotografía de Ana Encabo

Posteriormente a la comida o cena íntima, se puede hacer una invitación extensible a primos, tíos y amigos importantes de la pareja con los que quieran compartir este día especial, para pasar a una fiesta, en la que los prometidos seguirán siendo el foco de atención.


Fotografía Lorena San José
Fotografía de Click 10

Mi consejo personal es que contéis con un fotógrafo que os deje estos momentos capturados con mimo para el recuerdo. Sin duda este día es especial por muchos motivos y debéis disfrutarlo tanto como el día de la boda, será un complemento perfecto para hacer extensible la felicidad e ilusión por los preparativos con todos los vuestros y el pistoletazo de salida para lo que está por venir!


Laura Valle.



La boda de Isabel y Eduardo se celebró el 14 de diciembre de 2019 en Cuevas del Almanzora (Almería) pueblo natal de la novia. La fecha no fue elegida al azar, como ella misma me cuenta "nací ese mes. Creo que es un mes de alegría, de celebraciones, de luz". Pero es que además su gran sueño comenzó un 28 de diciembre en Trocadero, cuando Eduardo le pidió matrimonio. "Apenas aterrizamos y sin que nuestros padres aún supieran la gran noticia, llamé al restaurante para ver si estaba disponible la fecha que habíamos pensado". Y sin duda no podía ser en otro mes, puesto que diciembre está marcado en rojo en el calendario particular de la pareja.



Desde ese momento empezó a planear su boda "tenía claro que habría muchas luces y los colores característicos de la navidad: burdeos y mucho verde". Isabel es una apasionada del mundo nupcial y todo lo que éste conlleva, por lo que en redes sociales ya seguía de antemano al que sería el diseñador de su vestido Rubén Hernández. "Ahí podía ver más de cerca sus creaciones, a cada cual más bonita. Con el tiempo me hizo ver que él sería quien me vestiría en mi gran día".

No sabía al cien por cien como quería que fuese su vestido de novia, tenía demasiadas ideas y muchas de ellas incompatibles entre sí. “Con mi look nupcial quería reflejar sencillez, pero a la vez elegancia. Algo distinto pero adecuado al tipo de boda que iba a llevar a cabo. Si tenía claro lo que quería llevar en la cabeza, me gustaba ir velada y los vestidos con mucha cola". Pero todo dependía del diseño.


Me relata que recuerda como si de hoy se tratara la primera visita que hizo al atelier del diseñador alicantino junto a su madre. "Yo me quedé boquiabierta al ver todos los vestidos y tejidos. Cuando vi a Rubén me impresionó, por fin lo tenía delante. Desde el primer momento nos transmitió mucho, es amable, simpático, claro y directo. Hablamos un poco y una de sus primeras preguntas fue: ¿llevas idea de algo? Mi respuesta fue,

“ no”. Quería ver que veía en mí."



Mientras el diseñador bocetaba, Isabel le comentó que le gustaba mucho el tocado de Carmina Ordoñez y, que el corte de su vestido también le parecía apropiado y acorde a su estilo. De ahí salieron tres diseños, uno de ellos con claras referencias al de la celebrity sevillana en su enlace con Paquirri en 1973. "Mi madre y yo salimos asombradas, nos transmitió una confianza plena y mucha seguridad, por lo que no dudamos ni un momento en decidir que sería él".


Finalmente y en vistas del diseño elegido, Rubén Hernández consideró hacer dos modelos diferenciados para que ambos cobrasen protagonismo en un momento distinto de la celebración, asegurándose así de que brillase en todo su esplendor durante la ceremonia y que Isabel se sintiese cómoda con un vestido más funcional para bailar toda la noche.


El enlace religioso tuvo lugar en la iglesia del pueblo, un precioso templo con retablo barroco. Para esta ocasión la novia lució su idea principal, un abrigo de corte evasé realizado en micado, con preciosos bordados en seda 100% abotonado longitudinalmente por una hilera de botones entelados en el delantero. Una cola interminable marca de la casa del diseñador, ponía el broche de oro a este diseño de ensueño, al que Isabel acompañó con un tocado en forma de tiara de tela de Imasi Tocados y un velo de tul que salía de la misma. Moño bajo y maquillaje sutil obra de las Hermanas Cano.


Para el primer look escogió unos pendientes que fueron el regalo de sus suegros en la pedida de mano. Estaban totalmente personalizados y, su diseño era de un brillante central rodeado de otros más pequeños realizados por Verajoya. La misma joyería en la que su marido encargó su anillo de pedida, un solitario precioso que también llevó junto a un cinquillo regalo de su abuela materna. "Me hizo sentirla más cerca".



Otra de las joyas con gran valor sentimental, fue una pulsera muy discreta y elegante con un infinito de brillantes. “Hasta el infinito y más allá” ese fue el mensaje que quiso que no olvidase una de sus grandes amigas.


Para ese día tenía muy claro que quería un perfume especial y dos de sus amigas le regalaron ”libre” de Yves Saint Laurent. Los zapatos fueron realizados a medida por Salo Madrid unos stilleto con lazo zapatero en terciopelo gris.



"El ramo de novia era más que especial, inspirado en la navidad, la temática de la boda y elaborado por las magníficas manos de mi madre, toda una suerte". En el ramo llevaba un lazo de terciopelo burdeos que le regaló Ana, una amiga muy importante para Isabel que conoció cuando preparaba las oposiciones de magisterio. De ese lazo colgaban dos medallas: una de la Virgen del Saliente y otra que decía “Siempre juntas”.


En la misma mano, junto al ramo, llevaba un pañuelo hecho de encaje de bolillos por su suegra y personalizado con sus iniciales.



El cortejo de pajes estaba compuesto por muchas personitas muy importantes para los novios, vestidos todos iguales con trajes confeccionados por Marta Ussia. Unos diseños muy originales y navideños con que los pequeños cautivaron a los asistentes,



Isabel entró del brazo de su padre a la iglesia mientras sonaba el "Canon in D" de Johann Pachelbel, interpretado por el Orfeón Tomás Luis de Victoria. Sin duda un momento que recuerda con gran emoción. Ver a Eduardo en el altar y caminar hacia él, sigue siendo a día de hoy un recuerdo imborrable para ella. Como también el esperado ¡Sí quiero! que los unía para siempre ante Dios en la promesa de un amor inquebrantable.



Después de la misa, los novios se dirigieron al restaurante en un coche antiguo, chiquitín y muy pintón. La entrada al mismo estaba decoraba con un pasillo lleno de luces que le confirió al espacio un ambiente muy acogedor y navideño, temática principal de la boda.



Para el baile, Isabel se cambió de vestido. Este segundo diseño de Rubén Hernández era más ligero, de corte sirena y confeccionado en crep con un gran escote cuadrado en la espalda, manga larga con puños de visón y una pequeña cola.


Lo acompañó de unos pendientes de Rubí con brillantes, también realizados por joyería Verajoya, regalo de sus padres y unas sandalias hechas a medida por Salo Madrid en terciopelo burdeos.



En resumidas cuentas y como dice ella "Rubén Hernández hizo magia, o más bien, como pone en su atelier: es un creador de sueños”. Fue la novia que siempre quiso ser y lo más bonito de todo es que a posteriori cuando le preguntas si cambiaría algo de su vestido, su respuesta es sincera y contundente: "por supuesto que no, estoy enamorada de él desde la primera prueba".

He de confesarte Isa que yo también.


Gracias por tu generosidad y que seáis felices siempre.

Laura Valle.


Proveedores:

Vestidos: Rubén Hernández

Peluquería y Maquillaje: Hermanas Cano

Manicura y pedicura: Shana Nails & Beauty

Tocado: Imasi Tocados

Joyas: Verajoya

Zapatos: Salo Madrid

Fotografía: Luis Giménez

Decoración y flores: Eventos Anais y Hortiflor.


Formulario de suscripción

¡Gracias por suscribirte!